Por las tierras de los Banu Qasi

30 August 2005

La residencia (y 3)

Filed under: Varia, Ficción

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Años mas tarde el mudo volvió. Se encontró en el funeral de la madre con todos los hermanos como un extraño. Nadie le aceptó. Una lejana tía que le confundió con otro de sus hermanos le comentó: “Ahora la pobrecita de tu madre está con tu santo padre en el cielo.” Y así se enteró que no había asistido al entierro de su padre, un año antes. Y a esto achacó él el odio con que todos los hermanos lo habían recibido. Una de las pequeñas, que se había sentido indispuesta lo había encontrado en la puerta del tanatorio y se paró a gritarle sin que los demás lo oyeran: “¿Qué haces aquí? Tú no eres de esta familia.” Y él le contestó salvajemente:”¿De qué familia me hablas? ¿De la que no pudo tomar una sencilla decisión para ser felices? ¿De la que durante todo el tiempo que estuvo junta se estuvieron desangrando unos a otros hasta que no les quedaban fuerzas? Eso no era una familia. Una familia acoge a todos sus miembros, por raros que sean y los apoya. No que cuando llega el momento de tomar una decisión lo único que deciden es encerrar a mamá en una residencia y a papá en otra, para que no sepan nada uno de otro. ¿Cuántas veces fuisteis a ver a mamá? ¿Cuántas veces fuisteis a interesaros por ella? Si hubierais ido sabríais que mamá me perdonó no haber ido al entierro de papá, porque ninguno de mis hermanos fue capaz de avisarme, cuando todos sabían donde vivía.” Se calló la hermana y se fue. Él no se quedó, ni al entierro, ni al funeral. No tenía nada que ver con aquellas personas, que todavía creían que era una familia.

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