Recuperando fuerzas tras el período estival o cómo se pueden decir unas cuantas tonterías sin saber a cuento de qué
Hoy me he sorprendido a mi mismo haciendo las mismas cosas que el curso pasado: haciendo en la misma postura el café, poniendo en éste la misma cantidad de leche, sentandome de la misma forma a la mesa mientras recupero mi estado vital para comenzar un nuevo día. Son signos de envejecimiento, me he dicho a mi mismo. Son costumbres depuradas tras el tiempo, que se han convertido en rutina y en mi estado semicataléptico he descubierto, que esta rutina mi mente ya no intenta cambiarla, se amolda a ella, sin gastar más energía vital. Podría intentar otras posturas, otros ritmos, he pensado, pero al instante siguiente mi mente ha dejado que mi cuerpo utilice su autonomía para hacer los mismos gestos. Sé que mi mente podría redirigir mi cuerpo a nuevos cambios, a nuevas posturas, pero creo que mi mente en su sabiduría infinita tras muchos despertares ha alcanzado un pequeño nirvana de flotación para no desperdiciar más energías de las necesarias.
Con estos posts del mes de agosto estoy pasando la frontera de los cuatro meses. Ya voy adquiriendo ciertas costumbres, pero éstas no me impiden, todavía, ver una pequeña decepción postvacacional. Sé que estos días y seguramente por eso escribo estos posts, estoy en el estado que describía antes: nuevamente despertando a la blogosfera. Pero, si en mi primer despertar, allá por el mes de marzo-abril me quedé sorprendido de las cosas que encontraba, ahora me doy cuenta que tras el período estival esperaba algo más. Miro en Bloglines y me doy cuenta, no es la ordenación o clasificación que tengo hecha, que los blogs que normalmente leo los podría clasificar en las siguientes categorías:
Blogs de Periodistas Pretenciosos: de esta categoría casi tenemos algo todos. Las noticias nos atraen, nos llevan de un lado para otro y nos dan la sensación de vertigo, de que ocurre algo, pero seguimos sin movernos de nuestros asientos, seguimos sin parpadear ante nuestra pantalla y repetimos al infinito nuestras noticias y las de otros, creyendo que nos movemos. Pero, el movimiento continuo, como saben los físicos, nunca ha sido movimiento, sino más bien un estado del alma.
Blogs de la Pela: estos son blogs, que entrarían en el término “Pretencioso” de la categoría anterior. Estos son los que aunque no les paguemos por leerlos, yo me siento como que me están pidiendo dinero por leer sus chorradas. Normalmente estas son de una gran inteligencia, tanto mental, como económica.
Blogs de Gurus: Los sabios comparten sus conocimientos con la blogosphera. Hay dos subtipos los que te llenan tu vista de enlaces y más enlaces. Este es un estado preGurú y los pagados de si mismo por su sabiduría que no se citan ni así mismos.
Blogs de blogs: En esta categoría no me refiero a los metablogs, por supuesto. Es la categoría de la serpiente que se muerde la cola. Su existencia es el mismo blog, que crean o que repiten cuando envían cada post.
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Dejo las categorías, porque me he dado cuenta que en un principio hice alguna categoría basandome en la experiencia, pero, luego, según iba creando las categorías, no descubría ninguno en mi mente dormida con las características de la clasificación que estaba haciendo. Y ahora, por último, me daba, tristemente, cuenta de que me refería a alguno de mis posts.
Pero, si queréis continuar con las clasificaciones… Vosotros mismos.
Más cosas que he experimentado en esta neura postvacacional. Y espero que se me pase pronto, porque esto si no, va ser la ruina de mi blog.
Como ya dije antes, este blog lo comencé allá por abril. Los primeros días o meses fue un calvario, porque puse un contador y no se movía nada y, si se movía algo, eran mis propias visitas engañosas o las de otros, que duraban a penas 0 segundos, según statcounter. Luego, un blogger amable me comento el truco: comenta otros y ten paciencia que las visitas llegarán. Yo tenía poca paciencia, aunque las visitas llegaron poco a poco. Bueno, fue a partir de alcanzar cierto ritmo de publicación casi diaria, cuando llegaron las visitas continuas y mi listón diario subía y subía como el precio del petroleo. Y ahora, estoy más que satisfecho, porque también aprendí que los temas que a mi me interesaban, veía que le podían interesar a bastantes personas más y, así, he conseguido cierta regularidad.
En la actualidad, mi siguiente lucha son los comentarios. Todavía no he encontrado los tipos de posts que la gente se anime a comentarlos. Por favor, entiendase, me sentiría muy dolido que partos como éste recibieran comentarios negativos, demasiado neurótico estoy
. Ya sé, que todos decimos con nuestra boquilla que aceptamos las críticas negativas, pero, yo, en estos momentos, me sentiría más compensado con críticas positivas.
