Por las tierras de los Banu Qasi

24 August 2005

Reflexiones sobre la enseñanza

Filed under: Varia

Hacía tiempo que no me encontraba un blog como The Open Classroom. En realidad hacía tiempo que no leía nada sobre enseñanza que me dejara tan obsesionado por leer y releer como me he sentido al leer el blog de Jo MacLeay. Está en inglés, y yo lo estoy aprendiendo con el diccionario en la mano, por lo tanto ha sido un trabajo más costoso, pero muy gratificante.
No voy a comentar cada uno de sus posts, aunque con ganas me quedo. Sobre todo para ayudarme a reflexionar a mi también sobre el trabajo al que estoy dedicado.
Muchas veces, sobre todo cuando he leido el post What is teaching?, creo que he perdido el norte con tanto estar pendiente de la última novedad en software o hardware. Y creo que este blog es como un alto en el camino. Una recapitulación para cuestionarnos hasta el mínimo detalle de nuestro trabajo.
Ya sé, y lo digo por pura experiencia, que los avatares de la enseñanza en la actualidad no nos dejan recapitular, ni decidir por dónde hay que ir conscientemente. Creo, pienso en mí, que la enseñanza o acto de enseñar entre controversias tecnológicas, legislativas, sindicales y otras panoplias externas ha desaparecido casi completamente de mi mente. Puedo justificar esta perdida, por favor, no etiquetéis esta perdida como falta de ilusión, con muchas razones. Pero, éstas lo único que hacen es que cuando yo leo algo como el blog citado, siento que me falta algo. Que tengo algo agazapado dentro de mi, y que está o ha estado terriblemente dormido.
Con esto no estoy buscando un debate, ni nada parecido. Creo que una reflexión sobre la enseñanza, tiene que ser algo íntimo, algo que puede estar muy bien en ese diario que todos tenemos guardado bajo siete llaves.
Reflexionar sobre la enseñanza se debe hacer como cuando estamos enamorados y sentimos un poco de celos de la persona amada. Como cuando el amor que sentimos es tan doloroso que cualquier gesto, cualquier subida de tono, cualquier palabra nos provoca un acto de reflexión, una angustia que nos eriza la piel o como muchas veces pasa, si se repite, nos crea una úlcera. Lo siento, pero, en este último caso, no estamos reflexionando, sino que sufrimos lo que se llama vivir de la enseñanza hoy en día.

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